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martes, junio 23, 2026

El misterio del hombre que era su propio abuelo

Lógica, humor negro y libros de texto: El enigma de Idolina Moguel

El día que los libros de texto nos enseñaron que un hombre puede ser su propio abuelo


En el año de 1977, quienes cursábamos el primer grado de secundaria en México recordamos perfectamente aquellos libros de la materia de Español de la autora Idolina Moguel. Entre reglas gramaticales y lecturas solemnes, de pronto nos topamos con un ejercicio delirante, un oasis de humor negro y lógica pura que se quedó grabado en la memoria de toda una generación: La carta del suicida.

El texto en cuestión —una genialidad de enredos genealógicos que ha mutado en canciones y parodias a lo largo de las décadas— se presentaba como la nota de despedida de un hombre que, abrumado por la geometría de sus lazos familiares, decide poner fin a su existencia.

¿El motivo? Descubrió, por pura ley de parentescos, que era su propio abuelo. Por supuesto, se trata de humor negro, hoy casi en extinción por culpa de la Cultura de la cancelacíon.

Para quienes no lo recuerden, o para las mentes jóvenes que visitan este blog y se preguntan cómo es posible semejante carambola matemática, la historia se desarrollaba más o menos así:
La Carta del Suicida (ó "La crónica de un enredo absoluto")

"Señor Juez, no culpen a nadie de mi muerte; la culpa es de las leyes del parentesco, que no me han dejado otra salida.

Todo comenzó cuando me casé con una viuda que tenía una hermosa hija ya en edad de merecer. Mi padre, que también era viudo, nos visitaba con frecuencia, se enamoró de mi hijastra y terminó casándose con ella, y ahí empezó mi calvario.

Como mi padre se casó con mi hijastra, ella se convirtió automáticamente en mi madrastra. Al mismo tiempo, mi padre pasó a ser mi yerno, puesto que era el esposo de la hija de mi mujer.

Las cosas se complicaron cuando mi esposa dio a luz a un niño. Este pequeño era hermano de la esposa de mi padre (mi madrastra). Por lo tanto, ¡el bebé se convirtió en mí tío!

Pero el enredo definitivo llegó cuando la esposa de mi padre (mi hijastra) tuvo un hijo. Ese niño era mi hermano, pero también era mi nieto, porque era el hijo de mi hijastra y, como la esposa de un hombre es la abuela de sus nietos, y yo soy el esposo de la madre de mi nieto... resulta que yo soy abuelo de mi hermano. Y dado que el esposo de una abuela es el abuelo de la casa, llego a la pavorosa conclusión de que ¡soy mi propio abuelo!

Ante semejante crisis de identidad, prefiero pasar a mejor vida"

La genialidad didáctica de los setenta

Visto a la distancia, resulta fascinante cómo la pedagogía de aquellos años utilizaba el absurdo para enseñarnos lingüística. Idolina Moguel no nos puso a leer esto por el simple gusto del chiste macabro, sino como un brillante ejercicio de comprensión lectora y análisis sintáctico.

Para resolver las actividades del libro, uno tenía que sentarse con lápiz y papel a trazar un árbol genealógico real. El ejercicio nos obligaba a entender el peso de los nexos, los pronombres relativos y cómo una estructura gramatical puede cambiar por completo la realidad formal de las personas. Era lógica pura disfrazada de sátira.

Al final, este texto nos demostró que la lengua española puede ser un laberinto perfecto. Y a ti, ¿te tocó resolver este árbol genealógico en la secundaria? Si intentas dibujarlo hoy, te advierto que vas a necesitar un buen café y bastante paciencia.

Al menos diviértanse un poco 😁

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Messy Blues


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martes, mayo 19, 2026

Tecnología e Incapacidad Mental - Parte I

De la Bandera Roja al algoritmo de TikTok; ¿Por qué siempre le tememos a lo nuevo?

Hablando de tecnología, Generación Z, agenda WOKE y la Neostalgia Camp —que antagonizan directamente con quienes temen a la pérdida eventual de la vida normal—; nos encontramos de frente con un fenómeno que tiene una dinámica de odio/amor (o temor/adicción) en la que muchos son seres que viven en y para el internet de redes sociales, y otros son temerosos de que el ser humano haya caído en la trampa de la alienación.

No se puede defender a ninguno de ambos lados, cabe mencionar, toda vez que la causa de Un problema, de haberlo, es la colonización comercial y manipuladora de quienes han encontrado el sentido práctico de la ignorancia casi general de quienes actualmente manejan la tecnología.

Cada vez que abres las redes sociales o ves las noticias, el panorama es apocalíptico respecto a temas como que la Inteligencia Artificial nos va a dejar sin trabajo, los smartphones están destruyendo el cerebro de los jóvenes y los algoritmos nos están volviendo idiotas. Si escuchas con atención, parecería que estamos viviendo una crisis sin precedentes y que la tecnología actual es un monstruo diseñado para extinguir la civilización.

Pero ya hemos estado aquí antes.

La humanidad tiene una vieja y ridícula costumbre; cada vez que inventamos algo capaz de cambiar el mundo, lo primero que hacemos es reaccionar con un pánico absoluto. A este fenómeno los sociólogos lo llaman tecnofobia o pánico moral. La tecnología casi siempre nace como un adelanto neutral, pero la sociedad —por pura ignorancia o miedo al cambio— proyecta en ella sus peores demonios.

Viajemos un poco en el tiempo para probar la teoría.

El hombre de la bandera roja (y el terror a los motores)

Imaginemos que es el siglo XIX. Alguien inventa el automóvil. En lugar de aplaudir un transporte que no cagaba en la calle, como hacían los caballos, la gente se aterrorizó. El miedo fue tal que en Inglaterra se aprobó la Red Flag Act (Ley de la Bandera Roja). Esta ley obligaba a que cualquier coche autopropulsado tuviera a un hombre caminando delante de él, agitando una bandera roja durante el día y una linterna por la noche, para avisar a los ciudadanos del inminente peligro que se aproximaba a la velocidad de... ¡6 kilómetros por hora!

El arte ha muerto (otra vez)

Cuando apareció la fotografía, los pintores de la época pegaron el grito en el cielo. Decían que era una máquina satánica que venía a matar el arte y que robaba el alma de las personas. Hoy, los artistas digitales y los escritores dicen exactamente lo mismo de los generadores de imágenes por IA. El argumento es idéntico, solo cambió el siglo.

El chisme destruirá los hogares

Cuando el teléfono (de línea) se masificó, los periódicos de la época publicaron editoriales alarmistas asegurando que la gente perdería la capacidad de hablar cara a cara. Es más, se llegó a decir que el teléfono destruiría la estructura familiar porque las mujeres pasarían todo el día metidas en el aparato chismeando en lugar de atender la casa. ¿Te suena familiar a lo que dicen hoy de las pantallas? 

Incluso cuando los hermanos Lumière proyectaron por primera vez la película de un tren llegando a la estación, la gente de la sala salió corriendo despavorida pensando que el tren los iba a arrollar. Pasó con el telégrafo, con la radio, con el fonógrafo y hasta con el microondas.

El verdadero problema no es el chip, es el dueño

Entonces, si la tecnología siempre ha sido un adelanto, ¿por qué hoy sentimos que las cosas sí se están saliendo de control? Aquí es donde entra mi teoría. La tecnología no es el problema; el problema es que cayó en manos de manipuladores que aprendieron a monetizar nuestros instintos más bajos.

Un cuchillo es una herramienta neutral y sirve para que un cirujano salve una vida en un quirófano o para que alguien cometa un delito. El microprocesador y el internet son herramientas maravillosas, pero el modelo de negocio actual no busca educar, busca controlar.

Grandes corporaciones se dieron cuenta de que el recurso más valioso del planeta no es el petróleo, sino tu atención. Y para atrapar esa atención, descubrieron que es mucho más lucrativo mantener a la gente indignada, asustada, con la autoestima rota (buscando likes para encajar) o sufriendo de FOMO (quedar fuera). Una mente ansiosa e insegura consume más.

No estamos ante una tecnología malvada, sino ante un sistema que manipula nuestra psicología para volvernos adictos. Nos falta pensamiento crítico y alfabetización digital para entender que lo que vemos en la pantalla no es la realidad, sino un anzuelo diseñado para que no soltemos el teléfono.

Recuerdo algunos detalles respecto a los mismos temores sobre algunos de estos avances a lo largo de casi cuarenta años. Un ejemplo fue cuando estudiaba diseño gráfico y utilicé por primera vez una computadora Macintosh (hoy iMac). Se utilizaba un diskette de arranque y otro de operación, y podías hacer dibujos utilizando el mouse, o bien, escaneabas la imagen con un rodillo manual y la retocabas con el mejor programa de Macintosh (Apple) para ello.

Por supuesto que en esa época —en que caía el muro de Berlín— yo no podía aspirar a tener una cosa de esas y muchos puristas criticaban esos avances porque, a su juicio, acabaría con el arte de la mano alzada. No fue muy diferente a cuando comencé a aprender a utilizar el Corel DRAW! 3.0 (en Windows 3.1) porque, aparte de que tenía que utilizarlo en la oficina de algún arquitecto amigo mío, respaldar los trabajos era todo un albur. Si los diskettes se magnetizaban. Tu trabajo de días podía desaparecer en un segundo.

Por cierto, la capacidad de cada diskette era de 1.44 MB y no eran exactamente un alarde de almacenamiento.

Así es, tanto Adobe como Autodesk y Corel, fueron satanizados hasta el hartazgo.

Lo cierto es que entre los 1990s y los 2010s, programas como Photoshop, Illustrator, Premiere, After Effects y Audition fueron una herramienta muy útil para creadores de imágenes, videos y música. Y, hablando de música, también existieron MusicMatch, MixCraft, y otros que olvido, para crear incluso pistas de instrumentos virtuales. Hasta Finalle servía para realizar partituras.

Actualmente hay artistas que comenzaron de esa manera a falta de presupuesto para equipar un estudio —en el caso de artistas de imagen— o para contratar músicos —en el caso de esto último—, pero jamás se pudo reemplazar el talento humano. Aún intentando hacerlo.

Resumiendo este capítulo, diremos que el problema real respecto al uso de la inteligencia artificial no está en la herramienta misma, sino en quienes la utilizan y dejemos estipulados dos puntos importantes y básicos que nos servirán de referencia dialéctica sobre lo expresado aquí:

A. La Economía de la Atención (Los Manipuladores)

Las redes sociales y los smartphones no se volvieron adictivos por accidente. Empresas como Meta, Google o TikTok —entre otros— contrataron psicólogos conductistas para diseñar interfaces que hackean nuestro cerebro y utilizan el sistema de recompensa variable (el mismo de las máquinas tragamonedas de los casinos) de tal forma que tú haces scroll hacia abajo y no sabes si el próximo video te va a encantar o aburrir, lo que te mantiene atrapado buscando dopamina.

B. El Factor del Bajo IQ (O la falta de alfabetización digital)

Más que un tema de coeficiente intelectual puro, lo que ocurre es una falta de pensamiento crítico y baja autoestima. Los algoritmos se alimentan de la necesidad humana de aprobación (likes) y del miedo a quedarse fuera (FOMO o Fear of Missing Out). Quienes controlan estas tecnologías se dieron cuenta de que es más rentable mantener a la gente indignada, asustada o comparándose con los demás, porque una mente ansiosa consume más y adquiere un hábito de adicción mental difícil de revertir.

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Messy Blues

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martes, enero 27, 2026

La Maraca sin Anuncios

Saludos estimados lectores y seguidores:

El pasado año de 2025, concretamente en Septiembre, este Blog de La Maraca sostuvo una crisis interna en cuanto a los elementos del Staff —que en ese momento era de cuatro personas— por los que un servidor de ustedes, Messy Blues, daba la cara y en varios casos firmaba por ellos y, por una pretendida votación que quedó en mayoría, se habían integrado los anuncios que Google proporciona en el caso de que alguien quiera monetizar sus blogs.

En su momento no me opuse ni apoyé del todo el proceso para incluir esos anuncios pero durante ese tiempo hasta apenas una semana atrás recibí algunos reproches por parte de seguidores que nos leen desde 2006 (hace casi veinte años) y coincidió con el final del periodo de prueba que yo puse para utilizar —o dejar de utilizar— la publicidad de Google: cuatro meses. Esos seguidores coincidieron sin saberlo en el hecho de que los anuncios en cuestión hacían el blog difícil de navegar y desanimaba a los lectores a continuar explorando los temas del mismo. Tanto en dispositivos Android e iPhone, como en computadoras.

Aún más. Quienes fundamos este blog en 2006, Iván Arellano y yo, decidimos que había demasiado equipo para un blog en el que solo aparece mi firma y dimos por terminado el equipo previo. En la actualidad solamente Iván y yo somos quienes quedamos como equipo con la decisión de eliminar la publicidad y continuar publicando contenido que, divertido o serio, sea de calidad y con el respeto que los lectores merecen.

Los anuncios no cumplieron con la expectativa y, por el contrario, comenzaron a alejar la audiencia. Aparte de todo, dejaron una desfavorable idea de que, quienes hacemos este blog, estamos pidiendo caridad. Si bien no estamos ahogados en opulencia, en realidad la idea original de La Maraca nunca fue la explotación monetaria.

Ahora bien. Poco antes de haber incluido los anuncios, yo inserté una liga para vender artículos digitales míos a manera de tener un cierto ingreso (Buy me a coffee) y compensar un poco el tiempo que se invierte aquí. Con toda sinceridad ninguno de ambos métodos arrojó resultados monetarios (lo que no nos sorprendió) pero, a diferencia de los Anuncios de Google, mi inserción de Ko-Fi no resulta ni invasiva ni molesta.

Luego entonces.

¿Por qué se eliminaron los Anuncios de Google?

Porque NO cumplieron su cometido de atraer ingresos a favor del blog y porque comenzaron a alejar a la audiencia.

¿Por qué no se eliminó la liga a "Ko-Fi" (Buy me a coffee)?

Porque no es un anuncio y no ejerce coerción. Esta liga es en realidad un acceso a una pequeña tienda virtual que apenas inicié en Agosto del año pasado en la que, si bien existe la opción de recibir donaciones para alentar el trabajo aquí, yo ofrezco archivos digitales a la venta.

Es decir. Se mantendrá esa tienda (Ko-Fi) para poder eliminar los molestos anuncios de Google y si alguien quiere contribuir, sea Bienvenido, pero no se obligará a nadie a gastar en nada. La Maraca es, y seguirá siendo, un blog de temas varios, tratando de ser una opción de consulta.

Se liberarán los comentarios para recibir sugerencias que pasarán por aprobación y vigilancia digital antes de ser aprobados y de esta manera ganamos ambos lados; nosotros como editores del blog y la audiencia como tal.

Finalmente agradezco el que sigan visitándonos y les devuelvo la libertad de navegar en La Maraca sin los Anuncios de Google.

De mi mayor consideración

Tonatiuh Hendricks, Messy Blues

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jueves, septiembre 18, 2025

Hace cuarenta años

19 de septiembre de 1985, la herida que nunca cerró


Han pasado ya cuarenta años desde entonces. Un amanecer que marcó para siempre a México. El 19 de septiembre de 1985 no es una fecha cualquiera: es un recordatorio imborrable de la fragilidad humana frente a la naturaleza, y al mismo tiempo, de la fortaleza de un pueblo que se negó a rendirse. Un México de acero.

Yo lo viví. No lo leí en los periódicos ni me lo contaron en la televisión. Sentí la furia de la madre tierra abrirse paso para demostrar su poder. Sentí el miedo, la incertidumbre y esa sensación imposible de describir de que la vida podía terminar en cualquier instante. No hay manera de borrar de la memoria el derrumbe de edificios, el polvo, los gritos de auxilio, la confusión generalizada. El miedo al estar en medio de todo aquello

Pero este texto no es para ponerme en el centro de la historia ni para dramatizar mi papel de sobreviviente. No es para ganar admiración. Escribir esto es un acto de memoria.

Es por todos aquellos que no volvieron a ver la luz del día. Es por los miles que perdieron a un ser querido, su hogar o el rumbo de su vida. Es por quienes todavía, como yo, cargamos con la pesadilla y vivimos con un miedo latente que despierta cada vez que suena la Alerta Sísmica.

Esa alerta, que pone los nervios de punta, no existía en 1985 y pudo haber salvado muchísimas vidas.

El terremoto del 85 no solo destruyó edificios, también derrumbó la confianza de un país entero en sus instituciones. Al mismo tiempo reveló, sin embargo, la fuerza de su gente. Miles de ciudadanos salieron a las calles con las manos desnudas a rescatar, a ayudar, a levantar escombros. México aprendió y demostró entonces que la solidaridad podía ser más grande que la tragedia.

Treinta y dos años después, en 2017, la tierra volvió a recordarnos su poder en la misma fecha: 19 de septiembre. La coincidencia fue cruel, como una irónica broma tratando de volver a abrir una herida que muchos aún no terminábamos de sanar. Como diciendo a las nuevas generaciones que la naturaleza es más poderosa que cualquier otra cosa.

Ese 2017 también hubo pérdidas, también hubo dolor y nuevamente se levantó el espíritu solidario que caracteriza a mi país.

Hoy, a cuatro décadas de distancia, sigo agradeciendo a Dios por la oportunidad de estar aquí para contarlo. Pero también sigo honrando la memoria de quienes no sobrevivieron. La memoria no se borra, se transforma en un compromiso con el honor para los que se fueron. No debemos olvidar, ni minimizar, ni dejar que el tiempo diluya la lección aprendida.

El 19 de septiembre no es solo una fecha en el calendario. Es un altar invisible en el corazón de México.

En memoria de quienes partieron en 1985 y en 2017. Recordar es honrar a quienes nos dejaron.

Respetuosamente

Messy Blues


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miércoles, septiembre 10, 2025

La Inteligencia Artificial; ¿Enemiga?

Los mitos de ignorancia y la tecnología mal usada


Recuerdo que, de niño, había una gran alarma general porque existía un supuesto grupo de fanáticos religiosos disidentes de la facultad de medicina de la UNAM que visitaba escuelas con el pretexto de vacunar a los estudiantes de primaria pero que en realidad buscaban esterilizar a los menores. Esto sucedió en la Ciudad de México, claro.

Tal asunto comenzó por la popular práctica del sistema del esténcil utilizando un mimeógrafo, que en los años setenta era una costosa maravilla, y algún pudiente ocioso leyó dicha nota en un periódico francés. Es decir, se trataba de una nota policiaca de París referente a un culto religioso y supremacista que buscaba exterminar castas no galas y no sajonas de la región de Europa Occidental, incluyendo solamente Francia y Alemania y siguiendo el ideario Nazi de Hitler, al que llamaban Gran Guía.

Lo que representa que el ocioso que tomó la nota policiaca francesa y adaptó la leyenda a la imaginería mexicana, omitió la parte en la que la Police Nationale francesa había capturado a dicha banda criminal cuando planeaban distribuir sustancias tóxicas entre la población de menores de la capital francesa y posteriormente de la alemana occidental (era aún la guerra fría). El sujeto utilizó entonces su mimeógrafo e hizo una volante anónimo advirtiendo a los pobladores de Polanco del peligro de dicha banda.

En resumen. El sujeto creó el mito valiéndose de su capacidad monetaria para poseer un aparato que en ese entonces era incosteable. Por supuesto que dicho mito trascendió y se convirtió en todo un asunto de histeria que incluso orilló a los padres de familia y docentes a solicitar protección en las escuelas. Privadas y públicas.

Cuando se descubrió el pequeño pero ruidoso fraude, las cosas apuntaban a notas más importantes como el primer accidente fatal del Sistema de Transporte Colectivo —Metro— en la ciudad de México, los Juegos Panamericanos y los muchos análisis a la entonces reciente visita de la Reina Isabel II de Inglaterra a México.

Pero el punto de enfoque aquí no es la repentina referencia histórica de la capital mexicana en 1975 sino la utilización de tecnología de manera equivocada. No era el miméografo el problema, sino cómo se usó.

Del televisor al internet

No hace mucho, cosa de semanas, revisaba los canales de cable y pocos me llamaron la atención. Noté, no obstante, que hay como veinte canales destinados a La Casa de los Famosos. Por lo que entendí, se trata de un Reality Show de obsesiva y morbosa neurosis para el que es evidente que se ha invertido mucho dinero. Esto me llevó a pensar en los muchos talentos verdaderos que prefieren utilizar plataformas como YouTube, Instagram, Facebook y Tik-Tok para crear programas más interesantes en el contexto cultural y artístico. Ya que el presupuesto mencionado no es algo con lo que ellos cuentan.

Es decir, la televisión oficial con cobertura al aire a nivel internacional, vende morbo, lo que no es nada nuevo, acepto. Es como descubrir el hilo negro y la ebullición del agua. Lo chocante es que lo hagan con sumas impresionantes de dinero sin una finalidad positiva.

Ahora regresemos un poco en el tiempo, otra vez, cuando las computadoras eran demasiado costosas y se podían escribir cosas que se imprimían después de ser corregidas y el cálculo programado en las hojas de administración empresarial —utilizando bases de datos— adquirieron una ventaja extraordinaria por encima de las calculadoras y el desperdicio de papel y floretes costosos.

No dejemos de mencionar el diseño gráfico y algunas cosas más igual de creativas. Lo gracioso fue que las computadoras tuvieron más boom por servir como consolas de juegos que por sus beneficios prácticos.

Más cercano está el uso de los blogs que tuvieron su mejor momento en agrias campañas políticas entre 2005 y 2012 y fueron desplazados por los video blogs de opinión que contenían más propaganda agresiva que propuestas progresistas. En otros casos no menos comunes traían al frente la superficialidad de los creadores de contenido (influencers).

En breve resumen, no fue la tecnología la que desplazó a nada ni a nadie sino el uso de la misma con la estupidez como herramienta. Es común leer a muchos en Facebook hablando de aquellos tiempos en los que los niños jugaban en la calle y los muchos carteros que perdieron su trabajo por culpa de los correos electrónicos. Yo mismo llegué a cuestionar el desplazamiento del teléfono de línea y los telégrafos por culpa de los Smartphone.

Sin embargo no fue la tecnología.

En los mejores tiempos modernos del teléfono, todos teníamos que encontrar alguna caseta o servicio de operadora para comunicarnos con otras personas y hacer acuerdos de negocios. En los ochentas se popularizó el Beeper para enviar un mensaje a base de impulsos y avisar a alguna persona para que se comunicara de inmediato. Ergo: se pagaba una fortuna para poder hacer lo que hoy resolvemos con llamadas o mensajes de WhatsApp, Messenger y, en el caso más nostálgico, un SMS o una llamada celular usando un paquete de servicios.


El internet mismo evolucionó mucho a partir de su nacimiento en 1969 con el ARPANET, que era exclusivamente de uso militar en los Estados Unidos y, para la sociedad, dicha idea era parte de la mejor ciencia ficción y en esos años pocos conocían ese secreto por su obvia naturaleza confidencial.

Fue hasta 1989 que se creó el ambiente World Wide Web (WWW) para comercializar el Protocolo de Control de transmisión/Protocolo de Internet (TCP/IP) creado a su vez en 1983 para reducir la dependencia de las terminales (computadoras) hacia los servidores (equipos de alojamiento de datos y transmisión).

El internet comercial de hoy es incluso muy diferente al internet de los años noventa cuando tu módem debía realizar una llamada telefónica para que tú pudieras navegar.

Mi punto al mencionar todo esto es que en los tiempos en que la tecnología no estaba tan avanzada como ahora se invertía mucho dinero, tiempo y recursos materiales. Realizar llamadas a socios comerciales en otros países resultaba costoso y se dependía mucho de los cambios horarios, disponibilidad de horarios de trabajo y en la mayoría de los casos del FAX, que también implicaba una llamada a costo real.

Podemos ponernos muy nostálgicos pero, en una comparación estúpida, trato de imaginar a Jimi Hendrix en 1966 utilizando un laúd medieval sin amplificadores haciendo el mismo sonido que lo hizo famoso. O también a Yngwie Malmsteen sin su guitarra tocando el violín como Paganini y al mismo tiempo conseguir la popularidad que tiene hoy en día. Es decir, sería imposible. Las guitarras eléctricas y los amplificadores son parte esencial de ellos dos y ambas cosas fueron un avance tecnológico en su momento.

Cuando se atacan esos avances recordando aquellos viejos y buenos tiempos, se suele tener una memoria selectiva porque nadie parece recordar cuando se carecía de los mismos. Pero acepto que existe el otro lado de la moneda.

Existe el peligro de la alienación, eso es cierto. Pero con el primer ejemplo que expuse aquí —la falsa campaña a partir del uso del mimeógrafo— también podemos detectar que ese peligro no es de hoy. Tal vez es más acentuado hoy, pero no es nuevo.

La estupidez como problema central

Aquí es donde entra en juego uno de mis temas favoritos con dos de mis autores favoritos: La Teoría de la Estupidez, a cargo de Dietrich Bonhoeffer y Carlo Cipolla. Los traigo —de nuevo—al frente porque eso es exactamente lo que sucede con la tecnología, suele caer en malas manos y por consecuencia es mal utilizada. En un modo mayoritario, aclaro, más no general.

En la sociedad dominada por la estupidez aceptada existen dos tipos de personas: Los Bandidos y Los Estúpidos. Los primeros explotan la tecnología aprovechándose de los otros creando una dinámica de consumo que el bandido ha planeado para hacer que el estúpido sea su consumidor. Obviamente ambos tienen una identidad colectiva en este escrito.

Muchos artistas como músicos, pintores y literarios; hemos tenido algún momento el recelo de la Inteligencia Artificial por sus muchas capacidades. Actualmente crean imágenes, videos y hasta voces con un realismo más allá de lo impresionante. Y también existe la capacidad de hacer canciones utilizando la inteligencia artificial.

Aunque yo mismo entraría al debate cuestionando la creación poco ética de fotos, videos y música; debo hacer notar que incluso en trabajos bien realizados existe la posibilidad de determinar lo que está creado por inteligencia artificial y lo que no lo está. Existe algo llamado Test de Turing, creado para probar la capacidad de dicha tecnología, que ayuda a diferenciar la lógica en las cosas creadas por la inteligencia artificial y detecta sus rastros por los códigos que esta tecnología utiliza.


El punto sigue siendo que precisamente esa es la parte barata del uso de la inteligencia artificial (ó IA). En el caso del uso comercial, para tener una herramienta capaz de realizar trabajos que casi reemplacen el trabajo manual (énfasis en “casi”), sin estar entrenado debidamente, se debe pagar mensualmente por una aplicación que originalmente está prometida como gratuita con los subtítulos casi invisibles de compras dentro de la aplicación. Hasta el día de hoy no existe herramienta alguna con semejante capacidad que pueda usarse y no pagar por ello. Una de las tretas del bandido para atraer estúpidos.

En las redes sociales, de hecho, ya se han integrado funciones de inteligencia artificial que pueden crear un discurso y publicarlo; ya sea una opinión o una historia, sin necesidad de pensar más que en un argumento de tres o cuatro líneas que la IA va a desarrollar. En este punto, los vivales se están aprovechando de los tontos que buscan éxito fácil, y de hecho esos vivales se hacen millonarios a costa de eso.

Pero también existe la utilidad positiva de la inteligencia artificial.

La IA entre el progreso y el desperdicio

Actualmente las empresas de logística, por tomar un ejemplo, utilizan la IA para llevar control de los inventarios de sus clientes y en sus bodegas manejan sistemas de drones para hacer lectura de los números de serie, cantidades, estados, fechas de embarque y datos de los clientes. Tanto de origen como de destino.

Anteriormente se requería que los empleados de bodega realizaran esa tarea pieza por pieza en un lapso de una semana hasta incluso un mes, dependiendo el tamaño de la compañía.

Para que dichos drones funcionen en horarios establecidos y en solicitud del técnico a cargo, deben realizar la tarea que una fuente de inteligencia artificial les ordena. Los empleados que antes realizaban dichas tareas ahora se encargan de descargar, ordenar y posteriormente cargar de nuevo los productos que esas compañías manejan para sus clientes con mayor libertad.

Adicionalmente, algunos clientes pueden llevar su propio control desde sus oficinas ejecutivas a través de aplicaciones y programas con los que la inteligencia artificial se encarga de enviarles información en tiempo real.

Como dicha tecnología está hecha para realizar tareas repetitivas que, en manos de humanos, generan margen amplio de errores, dichos errores se reducen en un ochenta por ciento. Lo que podría sonar simple pero, en cuestión de resultados, para las empresas y organismos de gobierno, ese porcentaje significa la diferencia entre el éxito y la bancarrota (para los gobiernos puede representar pérdidas fatales en las arcas).

Esas mismas empresas, y muchas más de otros tipos, actualmente se están mudando al uso de flotillas de camiones de carga eléctrica así como una compleja vigilancia que no sólo consiste en rastreo satelital sino también de internet y varios niveles de GPS. Todo controlado y optimizado por sistemas de inteligencia artificial manteniendo el seguimiento de cada vehículo desde diferentes sistemas garantizando sus funciones y protección.

Por su lógica multidireccional y sin efectos emocionales, la inteligencia artificial también logra manejar una impresionante cantidad de datos que mantienen al día a las empresas y órdenes de gobierno, de la misma manera que, hoy en día, resuelve sin que sea notorio muchos problemas que antes hacían complicado manejar dispositivos celulares y su relación con las compañías telefónicas. Las tarjetas de transporte por cierto, ya son manejadas por la IA, así como el control de los sistemas de viajes de aviones, autobuses, trenes y barcos, entre otros.

El paradigma

El ser humano, frente a todo esto, ahora tiene la opción de aprender a manejar esos sistemas que, por simple lógica, no pueden hacerlo por su cuenta. A pesar de las muchas leyendas tétricas que afirman lo contrario.

El trabajo manual humano también se facilita con la ayuda de esta tecnología y de hecho hasta algunos sistemas de hidroponía para el uso agrícola tienen un gran resultado a partir del uso de la IA.

No es fácil enfrentar cosas nuevas. Se entiende la desconfianza a partir de las cosas que, por su funcionalidad, pueden prestarse a perjudicar a terceros, pero sucedió en su momento lo mismo con otros adelantos como la fotografía, el celuloide (películas), el teléfono, el internet y de hecho hasta algunas cosas que en su momento fueron el alcance mismo de la tecnología avanzada.

En algo estoy de acuerdo sobre el miedo a esta tecnología y es lo que ya he repetido varias veces: el mal uso.

Un arma es peligrosa en manos equivocadas, así como el poder político. Un tonto puede utilizar una excelente computadora para ver, descargar y hasta vender pornografía, e incluso vivir de ello (bueno, ni tan tonto pero conocemos el punto, ¿no?).


El mejor Smartphone, diseñado para simplificar la vida laboral y conectarla a la personal, puede ser utilizado para ver videos estúpidos y memes mediocres en redes sociales. Sin omitir a los acosadores que se dedican a buscar chicas de buen ver o las chicas de cabeza hueca que suben más fotos en bikini que las veces que se rascan la cabeza.

Si le das un horno de repostería a quien sabe hacer pan, pizzas y buena bizcochería; el horno será bien utilizado. Pero si se lo das a un idiota, dicho horno terminará en alguna casa de empeño o calentando carne asada los domingos mirando el futbol y bebiendo cerveza. Toda vez que un horno de repostería no está hecho para asar carne. Y espero que se entienda el punto.

Básicamente, aquí se expone el hecho de que la IA está siendo manejada en dos ambientes opuestos: el del progreso y el de la estupidez. La estupidez es la única fuerza que no tiene límites y que puede destruir sistemas complejos y prósperos desde dentro. En contraste, el uso correcto de la herramienta marca avances y evolución.

En la Teoría de la Estupidez, Bonhoeffer y Cipolla tienen enfoques orientados en diferentes bases pero con la misma finalidad. Cipolla define la estupidez no como falta de inteligencia, sino como un comportamiento irracional que perjudica a otros sin generar beneficio propio, o incluso perjudicándose a sí mismo. En tanto Bonhoeffer destaca el peligro del poder en manos de una persona estúpida. Ambos coinciden, entre otros puntos, en la clasificación de personas en cuatro cuadrantes:

Inteligentes: Actúan para su propio beneficio y también benefician a los demás (Gano yo, ganas tú).

Incautos: Actúan para beneficiar a otros pero se perjudican a sí mismos (Pierdo yo, ganas tú).

Bandidos: Actúan para su propio beneficio perjudicando a otros (Gano yo, pierdes tú).

Estúpidos: Sus acciones perjudican a otros y también se perjudican a sí mismos (Pierdo yo, pierdes tú).

Bonhoeffer profundiza en la existencia de estúpidos que tienen control y poder y lo utilizan en perjuicio general. Tal es el caso de los fanáticos de las novedades estimulantes y baratas de la tecnología. Los controladores sacarán provecho personal y los manipulables invertirán en ello.

La estupidez de los controladores en este caso radica en su necesidad de tener poder sin tener una idea clara del contexto de la tecnología hacia la productividad real. Como usar un Ferrari como taxi, como burdo ejemplo.

Ahora, apliquemos a detalle esta lente en la tecnología. No todo mal uso es estúpido; a menudo es malicioso (bandido). La clave es identificar cuándo cruza la línea hacia la verdadera estupidez.

¿Cómo actúa el estúpido manipulador? (o malicioso)

Este, y sus derivados, es el tipo de personas que ponen en polémica todo avance tecnológico pero en este caso hablaremos de la IA y del comportamiento de estos ejemplares. Ellos utilizan el diseño adictivo y el discurso convincente para promover la polarización, la desinformación y la comparación social negativa. En mayoría, son quienes más visitas tienen en sus plataformas y redes sociales debido al morbo y la reacción instintiva de sus seguidores.


Ganan dinero con el enganchamiento para apoderarse del tiempo y los datos de sus seguidores (y el dinero de sus clientes, de haberlos), aunque perjudiquen la salud mental de estos. Y casi siempre utilizan un modelo éticamente cuestionable de negocio que es racional para ellos.

Cuando la desinformación que promueven —como las teorías conspiranoicas y el negacionismo— erosiona la confianza en las instituciones, la ciencia y la democracia, crean un entorno social tóxico e inestable donde todos pierden, incluidas las propias empresas tecnológicas que operan en ese ecosistema. Dicho de manera coloquial: están cortando la rama en la que están sentados.

Este tipo de idiotas no solo están al frente de la cubierta de dulce formada por las plataformas y redes sociales, también los hay que tienen en sus manos tal poder que podrían considerarse el némesis de la humanidad misma. Entre muchos otros ejemplos, los estúpidos con poder pueden (o trabajan en ello manipulando a quienes pueden) desarrollar tecnología de inteligencia artificial sin ética ni control, como hay casos en la carrera armamentística.

Conclusión: La tecnología en sí no es estúpida. Es una herramienta neutra. El uso bandido de la tecnología es común y predecible porque es gente que busca beneficio a costa de otros.


El verdadero peligro, que encaja perfectamente en la Teoría de Cipolla, es el uso estúpido de las herramientas tecnológicas en cuya dinámica falta la visión a largo plazo. En esta irracionalidad e incapacidad de ver las interconexiones del sistema, los fanáticos de estos idiotas son llevados a un terreno en donde todos pierden, incluido el imbécil que inició la acción.

La tecnología amplifica el poder de la acción humana, pero también amplifica el potencial de estupidez. Un estúpido con un palo es un problema local. Un estúpido con el manejo de inteligencia artificial, una plataforma global o una herramienta de ingeniería genética, es un riesgo global.

La solución, como sugeriría Cipolla, no es detener el progreso, sino ser conscientes de esta dinámica y diseñar sistemas (leyes, educación, ética y controles) que protejan a la sociedad de los maliciosos y, sobre todo, que limiten el inmenso daño que los estúpidos en general pueden infligir con las herramientas equivocadas.

La IA no es el enemigo. El verdadero peligro es la estupidez humana amplificada por la tecnología y yo no le temería a la inteligencia artificial, les tengo más miedo a los idiotas.

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martes, septiembre 09, 2025

Tommy The Who

El mago del pinball


1969 fue un año de evoluciones para la música Rock, fue una era parteaguas en grandes sentidos como el hombre en la luna (asunto muy discutido) la guerra fría, la deshonra de los movimientos estudiantiles ante el poder imperialista de EEUU, el recrudecimiento de Vietnam y el ascenso de su creador (Richard Nixon), y la celebración del verano eterno sumando el inminente rompimiento Lennon-McCartney, la muerte del Rolling Stone Brian Jones y los muchos arrestos al Rey Lagarto, Jim Morrison tanto como la celebración del festival de Woodstock y el incidente Abbie Hoffman que defendió al activista político John Sinclair subiéndose al escenario de The Who en ese Woodstock y siendo derribado a fieros guitarrazos por el mismísimo Pete Townshend que lo envió al hospital.

Pero Pete es algo más que un vanidoso golpeador de activistas. Es el guitarrista alto y tímido que compuso la mejor música de los sesentas a cargo de The Who y como guitarrista líder de ellos. Pete. desconcentrado y fuera de moda al no consumir ni drogas ni alcohol intentaba exponer su propia problemática de niño acosado en una historia inspirada por FS Sorrow de los Pretty Things y creó la historia de un niño ciego, sordo y mudo dando sus peripecias en canciones que van desde un padre perdido en la guerra que luego regresa inesperadamente, asesina al nuevo marido de su esposa en frente del Tommy Walker (de 6 años) y le causa un trauma que lo deja como mencioné arriba.

Luego Tommy pasa por muchos intentos de curación desde un predicador farsante, una gitana drogadicta y finalmente un médico que les indica que Tommy debe enfrentarse con el problema que lo dejó ciego, sordo y mudo. Claro, al Tommy le toca lidiar con los típicos familiares perversos como el infame primo Kevin y el desgraciado tío Ernie (ambos personajes creados por John Entwistle).

Al final descubre que su único pasatiempo (el Pinball) es lo que lo lleva a la revelación y, cuando Nora su madre le hace romper un espejo en el que siempre se refugiaba el Tommy, es que este se cura milagrosamente dando paso a un falso mesías que arrastra a sus seguidores a los excesos que toda religión lleva y termina la historia en la destrucción del Campo de Recreo de Tommy en manos de esos seguidores y fanáticos.

Este álbum es para mí uno de los mejores en la historia del rock a pesar de que como guitarrista deberían gustarme discos mas orientados a los guitarristas líder. Lo curioso es que los mejores discos del rock están a cargo de bandas completas, casi de solistas no.

Tommy es un respiro intelectual de la inspiración de un rebelde incomprendido como es Pete Townshend y en cierto modo es la obra que le dio distinción a aquel convulsivo 1969 con todo y su Woodstock y que logró enfrentar a los mismísimos Beatles abatiendo su histórico Abbey Road en las listas con el sencillo Pinbal Wizard como punta de lanza.

Tommy se convirtió a la sazón en un distintivo de The Who y mereció resucitaciones tales como aquel Tommy Symphony" con la orquesta sinfónica de Londres, Tommy The Movie con luminarias tales como Ann Margret, Jack Nicholson, Oliver Reed, Elton John, Tina turner y hasta Eric Clapton sin contar a los propios Who con el vocalista Roger Daltrey como Tommy Walker y 18 años después de esa película fue llevado al escenario de Broadway en manos de Des McAnuff y el propio Townshend.

Para el gusto de muchos, Tommy fue la semilla que germinó en rock óperas posteriores y hasta le valió que los metaleros le robaran el concepto inventándose su estruendoso recurso de combinar voces de opera con elementos de heavy metal y a tan insana combinación le llamaron Género Opera Rock que por cierto está mal usado.

Bueno, por estos días Tommy cumple 57 años de haberse comenzado a grabar. En septiembre de 1968.

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jueves, agosto 21, 2025

La depresión NO es un juego

La importancia de pedir ayuda profesional


Recientemente sufrí la pérdida de una amiga muy querida. Una modelo y dibujante de Michigan, 
Kelsey Lily Carlysle. Joven de treinta y cinco años con un gran futuro por delante como modelo y artista plástica. De hecho, por sus muchos talentos, ella tenía muchos amigos y seguidores además de mucha preparación cultural.

Repentinamente solíamos debatir de temas simples basados en los libros que ambos habíamos leído y también de música y hasta sostuvimos debates sobre cosas en las que divergíamos. Ella siempre tuvo una forma muy amable para dirigirse a mí y por supuesto que yo le correspondía con el mismo respeto.

En resumen, yo me sentía muy honrado con su amistad.

Pero Kelsey —o Lily, como solíamos llamarla— enfrentaba problemas emocionales que nadie de quienes la tratábamos pudo ver, porque ella simplemente NO los mencionó jamás —por supuesto, solamente su círculo íntimo lo sabía—. Nadie de sus amigos pudimos ver ninguna señal de alerta pero, de acuerdo a su pareja Kevin, ella luchó contra el fantasma del desorden bipolar por años.

Finalmente, el 11 de Agosto pasado Kelsey se rindió, a los treinta y cinco años y con muchas expectativas y muchas metas de sí misma que sus problemas no le permitieron alcanzar.

La depresión no es tristeza común, ni un mal día, ni algo que se pueda resolver con frases de échale ganas. La depresión es una enfermedad real que afecta la mente, las emociones y el cuerpo. Y como toda enfermedad, necesita atención profesional.

Muchas veces, por miedo o vergüenza, las personas callan su sufrimiento. Piensan que ya pasará, que no quieren molestar a nadie, o que pedir ayuda es signo de debilidad. Nada más lejos de la verdad: pedir ayuda es un acto de valentía.

Un psicólogo o un psiquiatra no solo escuchan, sino que cuentan con herramientas científicas y médicas para acompañarte en tu proceso de sanación. A veces se necesita terapia, a veces medicación, y siempre se necesita alguien que pueda guiarte con conocimiento y humanidad.

La vida no es perfecta, lo sabemos. Pero siempre hay caminos que pueden llevarnos a recuperar el sentido, la paz y hasta la alegría. Y ese primer paso suele ser el más difícil: levantar la mano y decir necesito ayuda.

Si estás pasando por un momento difícil, recuerda:
  • No estás solo. Más personas de las que imaginas han pasado por lo mismo.
  • No tienes que cargar con todo tú solo. Pedir ayuda es una muestra de inteligencia y amor propio.
  • Los profesionales están ahí para ti. No se trata de un lujo, sino de un derecho humano: tu salud mental importa tanto como tu salud física.
Es importante que tomes en serio cada señal en tu estado de ánimo, los desórdenes emocionales no siempre se deben a situaciones coloquiales y/o rutinarias. Recuerda que le importas la gente que te ama y te necesita.

Buscar ayuda no te hace débil: te hace fuerte. Y puede ser la diferencia entre  actuar a tiempo o un desenlace grave.

Por Kelsey y por muchas personas que enfrentan estos males es que les ruego que, ante cualquier señal, acudan a un especialista. La salud mental es tan importante como la física.

Muchas Gracias por leer

Messy Blues

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